Memoria actividad 2015

 

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Tengo la satisfacción y el privilegio de presentar la memoria anual de Proyecto Hombre Cantabria-Fundación CESCAN.

Una memoria del año 2015 que nos habla que son 364 personas las que hemos atendido y a 265 familias, además del resto de actuaciones y programas que hemos llevado a cabo.

Desde hace 24 años seguimos trabajando con ilusión y esfuerzo con la firme convicción de que la prevención, la recuperación, la rehabilitación y la reincorporación de las adicciones ES POSIBLE.

Si algo nos ha caracterizado ha sido la búsqueda continua del rigor metodológico, que recogiese las grandes transformaciones a las que venimos asistiendo en nuestro campo desde hace tiempo, y la continua adaptación a las nuevas realidades que, en el mundo de las adicciones, accedían a nuestro centro. Los cambios en usos y abusos de sustancias, la introducción de patrones diferentes en el consumo de alcohol, la permisividad social ante el fenómeno del consumo de drogas, los cambios ocurridos en el modelo de familia, las diferentes motivaciones que acercan a las personas a nuestros servicios… han ido informando nuestro trabajo para que siga siendo relevante y efectivo.

Es por eso que, desde nuestro modelo metodológico biopsicosocial, la adicción no es solo un problema social, médico, psicológico, sanitario o psiquiátrico, sino que requiere un abordaje múltiple e integrado en el cual se intervenga desde varias perspectivas. Este modelo está centrado en la persona y no en la enfermedad. Su recuperación se focaliza en los recursos e instrumentos que las personas tienen para abandonar el hábito.

Para ello nos hemos actualizado en estos últimos años al abordar las patologías clínicas asociadas y en trabajar en RED.

La mayor parte de las admisiones a tratamiento en 2015 se correspondieron con hombres: 81% de los casos, frente al 19% de mujeres. Tal y como venimos observando en los últimos años, existen diferencias muy significativas respecto a la sustancia que motiva la demanda de tratamiento en función del género. Así, por ejemplo, es común que entre los hombres, la sustancia que motiva la demanda de tratamiento sea por consumo de cocaína/estimulantes, mientras que el alcohol es claramente la droga principal de referencia entre las mujeres. También observamos que, por lo general, las mujeres acceden más tarde al tratamiento y en una situación de mayor deterioro. Nosotros apostamos por diseñar estrategias de intervención que tengan en cuenta la perspectiva de género en las adicciones, para mejorar el acceso a ellas.

Trabajamos en la sensibilización de las políticas de las penas por delitos a personas adictas. Desde la Asamblea General para el problema mundial de las drogas (UNGASS), se invita a todos los países a introducir alternativas a prisión, poniendo el foco en las necesidades de la persona, desde una perspectiva de salud pública. Y desde el Observatorio del entorno penitenciario de la Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario (ROSEP), al cual pertenecemos, podemos decir que: en el Estado español se encarcela a demasiada gente, durante demasiado tiempo, por delitos no demasiado graves. Según los datos de este estudio, las condenas son más estrictas con los perfiles sociales más vulnerables. El uso de alternativas a la prisión, de carácter terapéutico, restaurativo y comunitario, puede contribuir al restablecimiento de la paz social con menos costes humanos y económicos. La mejor manera de prevenir la delincuencia es apostar por la paz social.

Una gran mayoría de personas presas tiene problemas de salud mental o de drogodependencias, pero la cárcel no es un entorno terapéutico apropiado para abordar estas situaciones, por lo que entendemos que estas personas deberían ser atendidas en recursos extrapenitenciarios.

Recientemente hemos puesto en marcha nuevo programa Intrapenitenciario, a petición de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, para internos en situación de preventivos. Esta población de corta estancia en centros penitenciarios, requiere de una intervención específica, distinta a los otros tratamientos intrapenitenciarios, buscando la reducción del consumo de sustancias y, ante la posible situación de salida del centro penitenciario, su continuidad del tratamiento en recursos comunitarios. También empezaremos a atender a mujeres en régimen penitenciario.

Desde Proyecto Hombre hemos intentando siempre dar respuesta a la cambiante realidad, sin embargo, la situación económica cada vez nos aprieta más, limitando la continuación de nuestros recursos y la puesta en marcha de nuevas alternativas que cubrirían nuevos retos, tan necesarios en estos momentos, como es la atención a adolescentes, ampliando el trabajo de perfección.

Es verdad que cada día nos sentimos más reconocidos, que somos un recurso más cercano a quien lo necesita, pero tenemos por delante todavía mucho trabajo de apertura, de ir quitando poco a poco los estigmas que la adicción crea y de ir haciendo de Proyecto Hombre un espacio de encuentro sin miedo, donde se pueda venir a pedir ayuda sin que nos lo impidan los propios prejuicios.

Por último, quiero valorar el trabajo realizado gracias a la colaboración de muchas personas, entidades públicas y privadas, un reconocimiento a las familias y usuarios por su tesón y la confianza de abrirnos las puertas de su vida de par en par; también quiero reconocer a los voluntarios su valiosa aportación a través de su servicio y su testimonio de vida; un especial recuerdo al equipo que con su profesionalidad y calidad humana acompañan eficazmente y sin desfallecer ni escatimar esfuerzo a nuestros usuarios y familias; y finalmente, quiero agradecer a los Patronos de la Fundación CESCAN por su respaldo personal, a lo largo de todos estos años.

Eloísa Velarde Canales
Directora de Proyecto Hombre Cantabria

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